CIERRA SUS PUERTAS LA CENTRAL, 68 AÑOS DE HISTORIA EN EL CORAZÓN DE CHARCAS.
La emblemática tienda de la calle Hidalgo fue testigo del crecimiento de generaciones de charquenses y se convirtió en mucho más que un establecimiento comercial.
CHARCAS, S.L.P. — Después de 68 años de servicio ininterrumpido al público charquense, la emblemática Tienda La Central cerró sus puertas, poniendo punto final a una historia comercial que comenzó en 1958 y que forma parte de la memoria de varias generaciones. Hoy el inmueble pasará por un proceso de rehabilitación para dar paso a la venta de mercancías de importación, cerrando asi un capítulo en la historia de Charcas.
Ubicada sobre la calle Hidalgo No. 118, en pleno centro de Charcas, La Central, nombre por su céntrica ubicación, abrió sus puertas hace casi siete décadas, bajo la propiedad del matrimonio formado por Carlos Guerrero Ortiz y Juanita Guerrero Varela.
Desde sus inicios, el establecimiento se caracterizó por ofrecer una amplia variedad de productos y artículos que respondían a las necesidades de las familias de aquella época: medicamentos, papelería, abarrotes, refrescos, productos del campo y muchos otros más que hicieron de La Central una de las tiendas más populares y reconocidas de Charcas y la región.
Con el paso de los años, el establecimiento se convirtió en un punto de referencia para los charquenses. fué impulsora de la práctica del atletismo en Charcas y en su aparadores , orgullosamente exihibia los logros de los corredores locales , las puertas de La Central fueron testigo del crecimiento de niños que posteriormente regresaron convertidos en adultos, así como de familias enteras que hicieron de este lugar parte de su vida cotidiana.
Pero La Central significó mucho más que un negocio, durante décadas fue también fuente de empleo para hombres y mujeres de Charcas, quienes encontraron en este establecimiento una oportunidad laboral y formaron parte de la historia de la familia Guerrero Varela.
Y entre tantas historias que guardan sus paredes, como dato curioso, existe una que resulta particularmente especial: La Central también fue testigo de algunos noviazgos que con el tiempo llegaron al altar. Miradas, encuentros y conversaciones que comenzaron entre sus pasillos y mostradores terminaron convirtiéndose en historias de amor y matrimonios que hoy forman parte de la vida de distintas familias charquenses.
Hoy, las puertas de La Central permanecen cerradas.Sin embargo, detrás de esas puertas quedan 68 años de historias, trabajo, esfuerzo y recuerdos.
Queda también la memoria de sus propietarios, de sus trabajadores y de todas aquellas personas que alguna vez entraron para realizar una compra y terminaron formando parte, de alguna manera, de la historia de este emblemático establecimiento.
La Central cerró sus puertas, pero no cierra su historia. Porque algunos lugares dejan de funcionar, pero jamás desaparecen de la memoria.
La Central ya forma parte de la historia de Charcas; un inmueble que durante 68 años fue testigo fiel del paso del tiempo y de la vida cotidiana de varias generaciones de charquenses.
