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AL OTRO LADO DE LA MONTAÑA, CATÓLICOS ENCUENTRAN LA FE… ¿ MITO O REALIDAD?

Al pie de la serranía, en la comunidad de El Terrero, municipio de Charcas, se localiza la capilla dedicada al Santo Niño Aparecido de Atocha, un sitio que con el paso de los años se ha convertido en un lugar de fe y devoción para los católicos de la región, así como de otros municipios del estado y del país.

La historia cuenta que, allá por el año de 1937, en una peña quedó plasmada la figura del Santo Niño de Atocha, hecho que para muchos creyentes representó una manifestación divina y el nacimiento de una profunda tradición religiosa.

Desde entonces, familias enteras acuden al lugar para agradecer favores recibidos, elevar oraciones y renovar su fe, convirtiendo el sitio en uno de los puntos de mayor significado espiritual para la comunidad católica.

Entre la fe y la duda, para algunos se trata de un milagro; para otros, de una formación natural en la roca.

Sin embargo, más allá del mito o de la realidad, el lugar continúa siendo símbolo de esperanza y devoción para quienes aseguran haber encontrado ahí consuelo y fortaleza espiritual.

TESTIMONIO DE FE.

Al interior de la capilla se encuentra un testimonio sobre los acontecimientos ocurridos en la serranía en el año de 1937.

El texto señala lo siguiente: “En el año de 1937, el señor Iginio Pachuca, originario y vecino de El Terrero, se dio a la tarea, en compañía de familiares y amigos, de construir una capilla en honor al Santo Niño de Atocha, ya que por aquellos días se apareció a los pastores que cuidaban sus ganados de cabras.

Dichos pastores observaban cómo jugaba un niño entre las piedras. Sorprendidos, miraban cómo se escondía, por lo que decidieron buscarlo, temiendo que pudiera caer debido a lo peligroso del precipicio.

Cuál sería su sorpresa al no encontrar al niño, pero sí descubrir su imagen plasmada en la piedra. Arrodillados, dieron infinitas gracias por la prodigiosa imagen aparecida.

Después tomaron sus ganados y se encaminaron rápidamente al rancho para dar aviso.Don Iginio Mendoza tomó su burro y se dirigió al cerro.

Maravillado quedó al contemplar con sus propios ojos la imagen del Santo Niño de Atocha”.

CONSTRUCCIÓN DE LA CAPILLA.

Tras el hallazgo, Don Iginio Mendoza organizó a la comunidad para construir una capilla lo antes posible. Los pobladores subieron al cerro arena, cemento, cal, agua y piedras para levantar el recinto donde actualmente se venera al aparecido Santo Niño de Atocha.

En el lugar se respira una profunda paz espiritual; además, la convivencia con la naturaleza y la impresionante serranía que rodea la zona convierten la visita en una experiencia única.

SU UBICACIÓN.

A 89 años de la aparición del Santo Niño de Atocha, gran parte de los católicos del municipio de Charcas desconoce la existencia y ubicación de la capilla.

Para llegar al lugar existen dos rutas. La primera se encuentra a seis kilómetros de la cabecera municipal, desviándose de la antigua carretera empedrada hacia el ejido Juárez. Desde ahí se toma un camino, en su mayoría agreste, que impide el acceso de vehículos hasta el sitio, por lo que se recomienda continuar caminando durante aproximadamente 90 minutos.

La segunda ruta es por la carretera Charcas–Santo Domingo, desviándose hacia la comunidad de San Rafael y posteriormente hacia San Antonio de las Huertas. Por este trayecto se recorren aproximadamente 15 kilómetros y es posible llegar en camioneta.

MILAGROS.

Al interior de.la capilla se observan las muestras de agradecimiento por los favores recibidos del Santo Niño Aparecido de Atocha, retablos en las paredes y figuras por los favores recibidos se encuentran en una pequeña túnica del Santo Niño.

CAPILLA VÍCTIMA DEL SACRILEGIO.

Desde su construcción y debido a la lejanía de los asentamientos urbanos, la ermita ha sido víctima de diversos robos.

Entre los objetos sustraídos destacan la puerta original, retablos elaborados en lámina de aquellos años y ornamentos de las paredes.

FESTIVIDAD.

Entre el jolgorio, las danzas y la música, cada 1 de mayo se realiza la festividad en honor al Santo Niño de Atocha, organizada por vecinos de la comunidad de El Terrero.

Para este año, la eucaristía se llevó a cabo a las 14:00 horas y posteriormente continuaron las danzas, la música y la entrega de la tradicional reliquia a los fieles visitantes.

EL RECUERDO.

Cómo símbolo de la visita al lugar, en la capilla se encuentran algunos cuadernos, dónde loa visitantes plasmada los motivos de su visita y las impresiones del lugar, con lo que muestran así sus intenciones religiosas y su fe hacía el Santo Niño, además del recuerdo de haber visitado el lugar.

No dejes pasar la oportunidad de visitar la Capilla del Aparecido Niño de Atocha. Sin duda, será una experiencia única e inigualable, difícil de encontrar en otro sitio del Altiplano Potosino.

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