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LA HISTORIA DETRAS DEL COCODRILO DE PIEDRA.

Es un reflejo de la visión, el ingenio y el talento de José Isabel Guerrero «Chabelo», quien aprovechó la naturaleza misma del paisaje de Charcas para obsequiarle un símbolo eterno a su comunidad.La obra nació bajo un concepto de total espontaneidad y destreza artesanal a través de los siguientes pilares:

1. La forma oculta en la roca:

A finales de la década de los 60, el Parque de la Estación (en la zona ferroviaria del municipio) contaba con enormes formaciones de cantera natural.

Al observar detenidamente un gran bloque de piedra rústica que sobresalía en el lugar, Don «Chabelo» —quien poseía una enorme intuición como picapedrero y escultor— notó que la silueta natural de la roca ya semejaba el lomo y la figura de un reptil descansando.

2. Una creación hecha a mano y a la vista de todos:

En lugar de trasladar el material a un taller, «Chabelo» decidió trabajar la pieza directamente sobre su base natural A partir de febrero de 1970, el artesano se instaló diariamente en el parque armado únicamente con cinceles, martillos y cuñas. Durante diez meses, los habitantes del municipio y los viajeros que llegaban a la estación de tren fueron testigos de cómo los golpes al cincel iban esculpiendo de forma meticulosa las texturas de las escamas, las fauces y las patas del animal, convirtiendo el espacio público en un taller de arte vivo.

3. Del escepticismo al orgullo local:

Al principio, muchos pobladores miraban con curiosidad o escepticismo el arduo trabajo diario de «Chabelo», ya que esculpir un animal de proporciones tan grandes en piedra sólida parecía una tarea monumental para un solo hombre. Sin embargo, conforme los detalles cobraron vida, el cocodrilo se ganó el afecto de la comunidad.

Para su inauguración formal el 15 de diciembre de 1970, la escultura ya no era vista solo como una estatua, sino como una hazaña de esfuerzo y dedicación de un artesano local.

Con el paso de las décadas, la obra se convirtió en el punto de reunión favorito del municipio, un área de juegos para generaciones de niños que se suben a tomarse fotos en su lomo, y una parada obligada para todo aquel que visita el Altiplano potosino.

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