Informacion

¿Quién puede costear la salud en México?: enfermedades crónicas encabezan la lista de las principales causas de muerte

Pese a que la mayoría de las enfermedades crónicas como las afecciones cardíacas, la diabetes y el cáncer, son prevenibles con un estilo de vida saludable; las brechas en el acceso a servicios de salud de calidad son otra barrera con la que topa este derecho universal en México.

Por: Kenia Hernández

A propósito del Día Mundial de la Salud, en México, existe un dato que debería preocuparnos: las enfermedades crónicas como las cardíacas, la diabetes y el cáncer encabezan la lista entre las principales causas de muerte, con 285 mil 169 fallecimientos en todo el país, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Una sentencia que nos hace preguntarnos, en este país ¿quién puede costear el acceso a los servicios de salud para mejorar su calidad de vida?

De acuerdo con la Estadística de Defunciones Registradas (EDR), de enero a septiembre de 2025, se registraron un total de 21 mil 304 casos de homicidios en toda la República -a penas el 3.7% del total de decesos-. Mientras que, a comparación, la mitad de las defunciones las sumaron estas tres enfermedades (49.60%) que cabe recordar, son prevenibles; pero tuvieron afectaciones similares tanto en mujeres como hombres. Siendo las enfermedades del corazón las que alcanzaron el primer lugar de mortalidad, con 135 mil 748 víctimas, de las cuales, el 53% fueron hombres.

Asimismo, la diabetes mellitus -por falta o resistencia a la insulina- y los tumores malignos resultaron las más mortales para mujeres, con poco más de 40 mil y 36 mil pacientes fallecidas respectivamente.

Entre otros padecimientos variantes, la EDR también clasificó que las enfermedades del hígado fueron la cuarta causa más peligrosa de manera general, especialmente para la población masculina – en quinto lugar, con 20 mil 380 muertes-. Y en la población femenina, la influenza y neumonía (12 mil 134 casos), así como enfermedades cerebrovasculares (11 mil 669 casos) también reclamaron saldos fatales.

Si bien, como lo indica la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la prevención de la mayoría de las enfermedades crónicas es posible a través de un estilo de vida saludable, también es una realidad que el control médico es clave para la detección de padecimientos y así alargar la calidad de vida de los pacientes. No obstante, lo anterior se encuentra dificultado actualmente por la disparidad en el acceso a servicios de salud públicos dignos que afecta, sobre todo, a 32.9 millones de trabajadores sin seguridad social, según el INEGI.

De acuerdo con el último registro de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut, 2022), en cuanto a consultas se refiere, menos del 50 por ciento de la población mexicana enferma busca atender sus afecciones en el padrón popular, debido a que su percepción sobre la efectividad de este servicio público no es buena.

Por el contrario, un artículo del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) divulgó que, en la última década, “los consultorios adyacentes a farmacias se han convertido en una opción popular para un segmento considerable de la población”. Su autor, el economista de la salud, Sergio Bautista-Arredondo advierte, sin embargo, que esta alternativa no está exenta de riesgos para el doliente, ya que se ha demostrado que el modelo de consulta en particulares funciona más como un negocio que puede recaer en la sobreprescripción. Nuevamente, quienes resultan más perjudicados son aquellas personas sin derechohabiencia.

Bajo ese panorama, aunque la mayoría de los usuarios han utilizado los servicios privados, no lo hacen como una medida precautoria o de seguimiento. Según la Estadística de Salud en Establecimientos Particulares (ESEP), aunque en 2024, se registraron 14 millones 533 mil 217 consultas en hospitales privados, las visitas a medicina preventiva representaron apenas el 1.0% de las consultas totales. Dato que contrastó con las consultas de especialidad que abarcaron el 48% de las atenciones.

Ello antepone otro cuestionamiento: si el acceso a la salud ¿está mediado por situaciones de vida o muerte? Tal vez porque simplemente, no se puede pagar.

Bautista-Arredondo propone que, para resarcir las consecuencias, el gobierno mexicano necesita reestructurar el servicio médico público a través de su infraestructura, fuerza laboral, el suministro de medicamentos, así como finalmente, mejorar la experiencia de las y los usuarios.

Lo anterior, subraya la necesidad de redirigir la conversación. En el marco de este 07 de marzo, Día Mundial de la Salud no solo es relevante señalar los malos hábitos del individuo, sino también, evidenciar la precariedad con la que se le ha fallado al ciudadano en su derecho universal a la salud, que es competencia del Estado. Frente a las brechas de accesibilidad, es necesario ampliar el esfuerzo por satisfacer las expectativas de la población, sin que su condición de “informal” intervenga en la facilidad de acercarse al padrón público.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *