Sáb. Mar 7th, 2026

LA VIRGEN DEL ROSARIO Y SU PARROQUIA, SÍMBOLOS DE IDENTIDAD Y FE DE LOS CHARQUENSES

Por redacc10n Ago 20, 2025

✍️ Pablo De la Rosa

CHARCAS, S. L. P. – En el corazón del centro histórico de la cabecera municipal se erige la Parroquia de San Francisco de Asís, un templo que resguarda los más valiosos tesoros de la fe charquense, entre ellos la venerada imagen de la Virgen del Rosario, donada en 1606 por el minero zacatecano Baltazar de Chávez.

Cómo cada año, previo a festividad de la Natividad de la Virgen María, los fieles celebran a Nuestra Señora del Rosario, cuya imagen ocupa un lugar central en el altar mayor, en un templete redondo de 1.65 metros de altura. A su alrededor se encuentran las figuras de San Joaquín, Santa Ana y San Francisco de Asís.

La historia de la imagen ha estado marcada por momentos difíciles, como el incendio del altar mayor ocurrido el 11 de diciembre de 1935, en el que resultaron dañadas la cara y manos de la Virgen, siendo restaurada por el artista aguascalentense J. Armas.

En 2006 se conmemoraron los 400 años de la donación de la Virgen con una serie de festejos que culminaron el 9 de septiembre con la visita del entonces nuncio apostólico Giuseppe Bertello, dejando como recuerdo una placa conmemorativa sobre las paredes del interior del Templo.

El Templo, cuya construcción data de 1690, mide 9.40 por 41.20 metros. En su interior alberga obras de gran valor artístico y religioso: el Bautismo del Señor pintado en 1690 por Juan Correa, considerado el lienzo más antiguo de la región; murales enmarcados en dorado atribuidos a Arellano que representan escenas bíblicas como la Anunciación, el Nacimiento de Cristo, la Circuncisión, la Epifanía y la Huida a Egipto; y en la sacristía, una monumental pintura de Antonio Vallejo realizada en 1774, titulada El Santo Cenáculo, de 5.12 por 6.00 metros.

Detrás del altar de la Virgen se encuentra el camarín, donde reposan los restos de destacados religiosos como los frailes Martín Urizar y Jerónimo Martínez, impulsores de la construcción del templo, así como del señor cura Ignacio G. Valdivia, quien permaneció en el cargo de 1895 a 1921.

Los corredores que hoy conocemos como parte del curato formaron en realidad parte del convento de San Francisco, cuyas cinco ventanas aún permiten asomarse a lo que fue el patio del convento.

La Parroquia de San Francisco de Asís no solo es un monumento arquitectónico, sino también un símbolo de la identidad y la fe de los charquenses, que generación tras generación mantienen viva la devoción a la Virgen del Rosario

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